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“Play Ball”

play 20ball “Play Ball”
Marlene Favela, Luis López, y Karina Larraury.

Sin que de esta manera esté proponiendo un debate entre las más afiladas lenguas de la nación, podemos sostener, como en efecto ahora lo hacemos, que Alfonso Rodríguez es, hoy por hoy, la mano cinematográfica más segura que tiene Dominicana.

Por supuesto, no estamos diciendo estas palabras para que entonces tomen el rábano por las hojas y digan que yo dije lo que no dije. O sea, Alfonso ha hecho sus buenas películas, no maravillas, no obras maestras, no excelencias. Sin embargo, el tiempo dirá (y el trabajo) si, fruto de su cada vez más acendrada experiencia, podrá alcanzar esos niveles.

Su última (por ahora, porque el hombre no para) es “Play Ball”, cuyo guión no es en esta oportunidad suyo, sino de alguien a quien no conocía como hombre del cine y menos como escritor de guiones: José Miguel Bonetti.



La historia
Y la historia, sencilla formalmente, no deja de ser interesante.

Enmarcada en el mundillo de los peloteros con sus altas y bajas, de los fanáticos y del negocio del béisbol, que no es un juego ni tampoco un deporte, sino asunto muy serio y que provoca no pocos encontronazos, de nuevo, como en “Yunior”, tiene detalles profusos de comedia pero no lo es en su totalidad.

En realidad, “Play ball” es una comedia dramática y gran parte de su valor radica en el hecho de que ofrece de manera clara y práctica una lección a quién sabe cuantos miles de muchachos andan por todos los rincones del país practicando afanosamente para lograr asomar la cara en algún equipo profesional, siquiera Clase A, pero siempre con la esperanza y el ojo puestos en los muchos millones de dólares que r e s u e n a n como espejismos crueles para aquellos que no dan la talla.

Y esa lección llega por el lado tan comentado de los esteroides, elementos químicos que crean la ilusión de un poder ilimitado pero que redundan a la postre en perjuicio de los descubiertos en la práctica.

Pero, además, “Play ball” esquiva el tan socorrido final feliz de una manera sorpresiva que, por supuesto, no hemos de revelar aquí porque, de hacerlo, podría ser enviado al paredón por aquellos que van a ver el film y hasta por el mismo Alfonso, y con toda razón.

Y la película es, formalmente, tersa: bien fotografiada, con una historia que corre en una dirección determinada sin desviaciones inútiles, sin titubeos, sin necedades, precisa y bien editada de principio a fin.

HISTORIA
Apenas pudimos notar una cierta brusquedad en un corte casi al final, cuando Elena, nerviosa, porque al parecer Alex habrá de recibir un contrato de Grandes Ligas y piensa que la abandonará por el poder que da el dinero, le dice que no quiere verle más, y entonces se pasa de sopetón al campo de juego de manera que nos pareció abrupta, brusca, pero, como no estamos del todo seguros, como podría ser el resultado de un cambio de rollos mal hecho, tendremos que confirmar lo visto para saber a qué atenernos.

Buena la interpretación colectiva, apreciables las acciones colaterales a la acción principal, como las intervenciones de los dos viejos (Cuquín y Jochi Santos) y la del fanático que alborota de continuo tras la malla, así como la de el “pusher” Bacalao, porque todas esas acciones lejos de desviar el nudo de la acción, o sea, la historia de amor y la del equipo de los Astros (las Estrellas Orientales dibujadas con mano certera), le imprimen el sabor peculiar de todos aquellos que, de una u otra manera, son también parte de ese mundo particular y nuestro: el béisbol.

Fuente: Armando Almánzar R. / Listin.com.do

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1 Comentario para ““Play Ball””

  1. laura dice:

    fue bien divertido una pelicula divertida y chevere ok
    Laura

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