Entre los 60 y los 90 casi todos los países de América Latina estuvieron conducidos por regímenes militares… el fantasma del comunismo acechaba la región y Estados Unidos promovía, o al menos hacía la “vista gorda” con los excesos de los gobiernos amigos.
Con sus particularidades, todos estos gobernantes de facto aplicaron la mano dura a la hora de lidiar con la disidencia política y se refugiaban tras el “supremo” interés nacional como argumento para evitar poner su mandato a consideración en elecciones libres y populares.
Muchos de ellos secuestraron, torturaron y “desaparecieron” a sus propios connacionales.
Debido a su avanzada edad, la mayoría de quienes ejercían la conducción de estos regímenes están llegando al final de su vida habiendo evitado que caiga sobre ellos el peso de la Ley como a cualquier otro mortal.
El paraguayo Alfredo Stroessner falleció hace algunos días en el exilio sin siquiera haber sido procesado nunca y el boliviano Hugo Banzer se murió siendo presidente de su país.
En Guatemala, Efraín Ríos Montt incluso se ha presentado como candidato a las últimas elecciones presidenciales gracias a los acuerdos de paz que consagraron el “borrón y cuenta nueva”.
Augusto Pinochet en Chile ha aducido senilidad para esquivar la Justicia y la mayoría de los jefes de la juntas castrenses argentinas fueron beneficiados con el arresto domiciliario por razones médicas o mayoría de edad.
Todos los gobiernos militares de Brasil y Uruguay lograron que la revisión de sus actos quedara excluida por ley y España aún duda en revisar los años del franquismo. Podríamos seguir… los ejemplos abundan.
Desde la vereda de enfrente del espectro político, Fidel Castro -hoy convalesciente de una crisis intestinal- probablemente reciba una celebración de Estado en Cuba para sus recién cumplidos 80 años.
Esto aunque haya gobernado su país por casi medio siglo sin someterse a elecciones fiables según los estándares internacionales y pesen sobre él acusaciones de violaciones de los derechos humanos de los disidentes.
¿Y usted que piensa? ¿Será el tiempo mejor juez que la Justicia humana? ¿Cuál sería una buena estrategia para cerrar las heridas que dejó la “Guerra Sucia”? ¿Qué hay de aquello de que los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetir sus errores?
Via|BBCMundo.com
Entradas Similares:
- La verdadera Historia de Moreno Negron
- Guía práctica de la OMS para prevenir la violencia infantil
- San Valentín: Cuidado Con Los Virus Cariñosos.
- LOS NUEVOS POLÍTICOS.
- El 30% de los estadounidenses no recuerda en qué año fue el 11-S






























